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Berlin - la isla de los museos

 www.see-berlin.de Hannelore Fobo <halo.fobo@t-online.de>     >>página española>>

La Isla de los museos de Berlín, patrimonio mundial de la Unesco

"Berlín cura otra de sus heridas.........

Texto escrito por Hannelore Fobo y Killian Rodriguez

Fotografías: Hannelore Fobo

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El auge de Berlín y su papel de protagonista y símbolo del siglo XX se dio sobre todo desde el último cuarto del siglo XIX cuando con la unificación alemana, de 25 estados independientes, en 1871, la capital de Prusia se convirtió en capital del imperio alemán.

Al desarrollo del nuevo país, tanto político como económico, quiso unírsele el desarrollo cultural. Por el profundo interés científico de la historia de la antigüedad, la promoción de la educación pública y el deseo de poder rivalizar con otras capitales europeas como Londres o París, se le dio alas al sueño de crear un centro de museos.

Este sueño tenía como base una pequeña isla en el río Spree, la Museumsinsel (la isla de los museos), donde existían ya, desde el 1830, el “Altes Museum” (museo antiguo), para la colección de la obras antiguas y de la pintura, y el “Neues Museum” (1855, museo nuevo), destinado en primer lugar para albergar los hallazgos de las expediciones a Egipcio, y cuyo director Richard Lepsius fue egiptólogo de reputación internacional.

La Isla de los museos con el Bode-Museum

La Isla de los museos con el Bode-Museum

La idea de aprovechar todo el terreno septentrional de la isla, enfrente del palacio real, para crear un centro de “Königliche Museen” (“museos reales de Prusia), nació de hecho bien antes de la unificación alemana de 1871, pero sin duda alguna la nueva función de Berlín facilitó la realización de este proyecto ambicioso.

De esta manera fue posible abrir, en 1876, la Nationalgalerie (galería nacional), hoy en día la “Alte Nationalgalerie”, para la pintura, en primer lugar alemana, del siglo XIX, y en 1904 el Kaiser-Friedrich-Museum (hoy Bode-Museum), con las colecciones de arte hasta el siglo XVIII. Sin embargo se constató casi de inmediato la falta de espacio para integrar los estupendos hallazgos helenísticos de Pergamo, así como el nuevo departamento del arte islámico, lo que llevó a proyectar un último museo: el museo de Pergamo.

Alte Nationalgalerie

Alte Nationalgalerie

La realización del proyecto con un primer edificio provisional, sería dificultada por la crisis económica y social prolongada a finales de la primera guerra mundial. Las calles berlinesas serían el escenario de acontecimientos turbulentos. La abdicación del monarca, el levantamiento de los comunistas y las huelgas generales son los eventos que verían la creación de la república de Weimar.

Pero el trauma de una guerra desastrosa engendró una atmósfera de desilusión y cinismo, mezclado con emociones de esperanza nerviosa, lo que queda reflejado en la pintura de George Grosz. Al mismo tiempo es una época de una fecunda producción artística, y la “Opera de los Tres Centavos” del joven Bertolt Brecht tiene un éxito sin par.

La búsqueda de una nueva estética para proponer soluciones racionales a los urgentes problemas sociales, tendría como protagonista a la escuela Bauhaus del arquitecto Walter Gropius. Cuando finalmente se pudo inaugurar el Pergamonmuseum en 1930, cumpliendo con ello 100 años de edificación de museos en la isla del río Spree, muchos criticaron el lenguaje neoclasicista y sus formas monumentales como representación de un pasado superado.

Bauhaus (1926) en Dessau, arquitecto: Walter Gropius

Bauhaus (1926) en Dessau, arquitecto: Walter Gropius

En 1933 el régimen nacionalsocialista empieza a imponer su ideología primitiva y discriminatoria, lo que tendría consecuencias nefastas también en la política cultural. La distinción entre los valores culturales aceptables y otros que no lo serían, utilizando un lenguaje seudo-religioso de la lucha del bien contra el mal y negando el valor de la consciencia individual. De ahí el odio al arte moderno, acusado de promover la duda, el pesimismo, la corrupción, o sea todo lo que se definía como ajeno al ser alemán.

Inicialmente hubo intentos de clasificar obras del expresionismo alemán como arte de Estado, pero con las confiscaciones de numerosas obras “degeneradas” desde 1937, quedó cerrada la sección de Arte Moderno de la Galería Nacional. Una parte de estas obras se vendió en el mercado internacional de arte, el resto se destruyó, y en pocos meses se aniquilaría una de las colecciones de arte contemporáneo más importantes de su tiempo, con innumerables obras maestras, como las preciosas obras de Van Gogh.

Desde luego, la política oficial no siempre coincidía con el gusto personal de los líderes nazis, y parece que de entre estas obras “degeneradas”, Göring seleccionó algunas para su colección privada, entre las cuales se encuentran pinturas de Van Gogh, Munch y Franz Marc.

El Altar de Pérgamo

El Altar de Pérgamo

A la destrucción cultural intencional por el poder del Estado se juntaría, pocos años más tarde, la causada por la guerra. Los bombardeos fueron devastadores para la isla de los museos, como para todo el centro de Berlín. No fue posible almacenar todos los objetos en lugares considerados como seguros, ya que a menudo estos se encontraban en minas a gran distancia de Berlín. Después de la capitulación de Alemania, la conferencia de Potsdam, sentaría, en el mismo año, las bases de la guerra fría que estaría por llegar, con la división de Europa y de Alemania.

La isla de los museos quedó en el sector soviético, el que más tarde se convirtió en la capital de la Alemania oriental. Una gran parte de las obras almacenadas no volvió, y si volvió dependía de dónde y por quién había sido encontrado: así el famoso busto de la reina Nefertiti, que fue encontrado por soldados americanos junto a otros objetos del museo egipcio, se entregó a la parte occidental de la ciudad. Fue así que el muro de Berlín no sólo separó a personas que hasta ese momento eran vecinos, sino que también dividió las instituciones culturales de la ciudad, que de esta forma se duplicaron: dos museos egipcios, dos galerías nacionales, dos galerías de pintura, dos museos de antigüedades, etc.
El Neues Museum (1855) en el proceso de reconstrucción. Fotografía de 2002.

El Neues Museum (1855) en el proceso de reconstrucción. Fotografía de 2002.

Debido a una situación de permanente conflicto ideológico entre ambas alemanias, los contactos institucionales se podían mantener solo a nivel informal y privado. Berlín occidental desarrolló un concepto para un nuevo centro de museos cerca del Potsdamer Platz, el “Kulturforum”, con edificios que hoy se consideran iconos de la modernidad, como la Filarmónica de Hans Scharoun y la Neue Nationalgalerie de Ludwig Mies van der Rohe. Al mismo tiempo el este se comprometió a la reconstrucción de la Museumsinsel, una tarea difícil por falta de finanzas y de materiales adecuados.

Con la caída del muro se puso en marcha una evolución que traería consigo la desaparición de una de las potencias antagónicas de la guerra fría y llevaría a la reunificación inesperada de Alemania. Berlín se convirtió en una inmensa obra. Poco a poco se fueron maquillando las estrías que el siglo XX había dejado en la ciudad.

kulturforum

Kulturforum

En las inmediaciones de la Filarmónica, el Sony Center llenó el vacío de la Potsdamer Platz. La puerta de Brandenburgo volvió a ser la entrada oficial al Pariser Platz, el salón de Berlín, donde empieza la famosa avenida “Unter den Linden”, y daría sombra a un clásico entre los hoteles en Berlin, el Hotel Adlon, que de nuevo abriría sus puertas.

Los planes de la República Democrática Alemana para devolverle el esplendor a la Museumsinsel recibieron un nuevo empuje con la reunificación. Se inició el complicado proceso de la reorganización e integración administrativa de los museos estatales bajo la fundación “Staatliche Museen zu Berlin”, determinando a la vez la ubicación futura de cada uno de los museos.

No cabía duda de que la isla de los museos, patrimonio mundial de la Unesco desde 1999, debería exponer primordialmente el arte antiguo y las colecciones históricas, como antes de la guerra, mientras que el Kulturforum sería el lugar para las colecciones de arte moderno. Por otro lado quedó claro que las colecciones de los cinco museos de la isla, al unirse con aquellos de la parte occidental, superaban la capacidad de la superficie de exposición existente.

Bode-Museum

Bode-Museum
Se decidió entonces que la Gemäldegalerie (galería de pintura) del Kulturforum no volvería a la isla hasta que no se construyera, para este fin, un edificio nuevo enfrente de la isla. Con el plan maestro de la Museumsinsel fue posible sanear y renovar completamente dos de los cinco museos, la Alte Nationalgalerie con pintura del siglo XIX y el Bodemuseum con obras escultóricas y el museo bizantino. Para el Altes Museum tanto como para el museo de Pergamo las obras están previstas para los próximos años.

Pero todavía quedaba una herida sin cicatrizar: el Neues Museum. Éste, después de haber sido destruído en gran parte y de ser abandonado durante muchos años, ahora vuelve a abrir sus puertas y en él nos recibe Nefertiti y la colección de objetos egipcios que, después de casi 70 años, regresan a su hogar.

Neues Museum

Neues Museum 2009. Proyecto de reconstrucción: David Chipperfield
© Hannelore Fobo, Kilian Rodriguez, 2009

Berlín, isla de los museos

 



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